Una promoción eficaz, puede ser sin duda las palabras que le vienen a la mente a muchos cuando el negocio no pasa por un buen momento, o cuando se quiere incrementar las ventas. Desafortunadamente, suele ser más habitual el primer escenario, y como profesionales tendemos a encontrarnos más con el primer caso cuando se trata del lanzamiento de una “mega promoción”.

El propietario del negocio, en un acto a la desesperada, suele tirar la casa por la ventana, y hacer una promoción donde casi regala el producto o servicio con la esperanza de que el la cola de caja salga del establecimiento. Disney nos ha hecho mucho daño. Esto generalmente nunca sucede, ¿y el resultado? En el mejor de los casos, la gerencia del negocio se desanima. En el menos favorable, la gerencia del negocio se desanima, y encima ha incurrido en unos costes de los que le cuesta recuperarse. Con todo esto,

¿Es posible hacer una promoción eficaz?

La verdad es que la respuesta desde la teoría y la práctica es sí. Pero – siempre el pero- para conseguir una promoción eficaz deberemos hacer una comunicación eficaz.

Y como casi todo, lo más obvio y fácil suele ser generalmente lo más complejo.

Paremos dos minutos a pensar, ¿ Qué esperamos de una promoción? ¿Las expectativas son realistas? ¿Qué supone hacer una promoción en términos de: coste, logística y retorno? ¿Será que colgar en el escaparate un cartel bien grande y bien rojo es suficiente para conseguir una promoción eficaz? ¿Será que me interesa “regalarle” mi producto o servicio a “cualquier” tipo de consumidor?

Las preguntas al aire se podrían extender. Pero vayamos a las ideas sobre las que debemos hacer el ejercicio de reflexión. Cuando planteamos una promoción debemos:

  1. Definir objetivos. ¿A quién me interesa captar con la promoción? Los objetivos tienen que estar claros y acotados. Una promoción eficaz será aquella que defina claramente qué quiere conseguir en términos de retorno. Una vez más: objetivos realistas en un espacio y periodo de tiempo determinados. Como reflexión: regalar tu servio o producto a alguien que no vas a fidelizar, suele ser – generalmente, a no ser que lo que busques sea meramente branding- un gasto en lugar de una inversión.
  2. Definir herramientas. Ahora que ya tenemos claro cual el perfil de cliente al que queremos captar y con qué finalidad lo hacemos. Pensemos, ¿Cómo consigo que este grupo me escuche? ¿Cómo consigo que se enteren de mi promoción? Esta parte suele ser bastante compleja,y si tenemos la posibilidad de delegarlo en profesionales, habitualmente es lo más recomendable. Creénos, lo barato puede salir caro. Si no es el caso, y optas por un “make yourself” intenta definir los padrones de comportamiento del consumidor que quieres captar y piensa qué tipo de comunicación se adecua más a su perfil.
  3. Medir y recalcular. Ya has lanzado la promoción ¿Es una promoción eficaz? Si la respuesta es sí, felicidades has realizado el punto uno y dos a la perfección. Si por el contrario la respuesta es no, amigo mio probablemente algo se va mal lógicamente. Pero ojo, no vale echarse las manos a la cabeza y balbucear porque las cosas no han salido como esperabas. De echo, que salga a la primera es casi un milagro. Generalmente, llegar a este punto y tener que recalcular suele ser lo más habitual y forma parte del proceso. No desesperes antes de tiempo. Analiza que es lo que está fallando y cómo puedes reencaminarlo.

¿Ha sido una promoción eficaz?

Os podemos adelantar que habrá sido una promoción eficaz si la comunicación lo ha sido. Y es que la conclusión de todo esto pasa por: el éxito de una promoción eficaz se apoya, en un gran porcentaje, en una buena comunicación.

Dale la importancia que tiene, porque lo último que queremos es convertir una inversión en un gasto ¿verdad?