Seguramente muchos de vosotros tenéis algún contacto en las redes sociales que ha mencionado en estos soleados días de verano a la marca Hawkers. ¿Os suena, verdad? La factoría de gafas de sol de Elche ha facturado la friolera cifra de más de 15 millones de euros en 2014 vendiendo, no un producto, sino un concepto: el de la experiencia compartida con miles de usuarios. Y lo ha conseguido haciendo llegar su mensaje al público adecuado en las redes sociales: creando así un escuadrón de embajadores de marca.

Pero ¿Qué es exactamente, un embajador de marca?

Un embajador de marca, o Brand ambassador es ni más ni menos que una persona que representa y habla de una marca de manera positiva en los medios sociales.

Si profundizamos un poco más, un embajador de marca (o SMBA como lo llamarían los marketeros más puristas) es en consecuencia una persona afín a los valores de la marca que representa, que se identifica con los territorios de la misma y encarna su universo de valores. Y es sobre todo, una persona real, de carne y hueso, que actúa como prescriptor frente a sus públicos más cercanos en las redes sociales (o lo que es lo mismo, a sus amigos y familiares).

Y ¿Por qué son tan importantes para las marcas?

Porque humanizan nuestro producto.

Simplemente, porque a las personas les gusta escuchar las recomendaciones de otras personas y los medios sociales, favorecen este tipo de prescripción boca-oreja. Los embajadores de marca humanizan al producto y facilitan este tipo de relaciones en medios masivos como Facebook, Twitter, Instagram o Snap Chat, permitiéndonos llegar a segmentos de público muy específicos.

Porque las guerras nunca las gana un solo soldado.

En un entorno de competencia feroz por hacernos con cuota de mercado, un buen ejército de soldados puede ayudarnos a ganar batallas de posicionamiento de marca. Los medios sociales propician la interacción entre usuarios en tiempo real, y para las marcas se vuelve imprescindible un tiempo real de respuesta frente a un consumidor que ya no solo observa, sino que se informa, pregunta o se queja tanto en los espacios de la marca, como en los ajenos a la misma. Sobra decir pues, que cuántas más miradas atentas tengamos a nuestra disposición, más probabilidades tendremos de detectar estas interacciones.

Porque nos impulsan hacia las primeras posiciones.

Si queremos estar arriba en posicionamiento SEO, nuestro sitio web debe ser cada vez más social y de mayor interés para nuestros usuarios, y Google mide esto a través de las veces que un enlace de nuestra página se comparte. Lamentablemente, no siempre es fácil llegar a usuarios tan entusiastas e interesados en lo que nosotros decimos. Por tanto, los embajadores de marca, serán la semilla que nos ayudará a propagar y viralizar nuestros artículos en la red, permitiéndonos escalar posiciones en el ranking de Google.

Porque es el cliente más fiel.

Y por si todo lo anterior fuera poco, debemos añadir que el simple hecho de ser embajador de marca aumenta la implicación emocional y la lealtad de la persona que encarna a la marca hacia la misma, por lo que tendremos adicionalmente un cliente sumamente fiel a nuestra empresa.

Un embajador de marca es oro puro para cualquier empresa. Pero no nos sirve cualquier persona, a la hora de escogerlos, debemos focalizar en aquellas personas que realmente personifiquen nuestra filosofía corporativa. Pues éstas se convertirán en la cara visible de nuestro producto frente a sus contactos.