No os vamos a engañar, el Bar Princesa es el local favorito de alguno de nosotros. Pero es precisamente ese motivo el que nos ha llevado a analizar por qué es un lugar tan frecuentado por nosotros y por muchas otras personas.

Muchos negocios, cuando inician su actividad, o en el momento en el que le van mal las cosas y quieren relanzar su actividad, creen que les ayudará cambiar su logotipo junto con su imagen corporativa, que modernizándose, creándose un perfil en las redes sociales y bombardeando a las personas, que no a sus clientes, conseguirán tener éxito. Pero este tipo de empresarios se olvidan de dotar a su marca de actitud, de crear una experiencia para el usuario. Por mucho que te modernices, por mucho que seas muy guay en tu Facebook, si tu producto o servicio no transmite nada, los consumidores se irán con la música a otra parte, porque señores, hoy en día hay tanta oferta que nuestra capacidad de elección es enorme.

Pero si tu marca transmite algo, si has conseguido dotarle de unos valores determinados, concretos, si tu marca tiene mucho sentido, no hay logo o red social que haga falta, y ese es el caso del Bar Princesa. Charo, la piloto de la nave, lleva casi 15 años (los cumplen en breve) dirigiendo este negocio a base de rock´n´roll. Y precisamente bebiendo de ese espíritu rockero, le han dado una actitud a su marca. Del Princesa podemos decir que es canalla, golfo, o granuja, que todas las personas que trabajan allí coinciden en un carácter muy propio, muy acorde con el local, y en ese se nota lo que dice Charo, “son más que empleados, son compañeros y amigos”. Ver al equipo del Princesa en acción lo dice todo, algunos días estarán cantando y bailando con sus clientes o de cachondeo con el del bar de al lado, pero alguna vez pegándole más de un grito a alguno que se pasa de la raya, con carácter, pero con mucho sentidiño.

Y así, aportándole ese carácter tan característico, el Princesa ha conseguido mantenerse en la brecha durante muchos años en una zona que ahora está de moda, pero que durante muchos años era un barrio casi que fantasma, han sobrevivido a la crisis, a los bares que ponen muchos pinchos y muchas tapas y a la dura competencia que existe en la restauración.

Como dicen ellos, Keep on Rocking! Por otros 15 años en la brecha.

 

PD: Gracias a Gaby Osmar Dolorini por la foto